Pedro Bonilla es experto universitario en Flamenco y profesor de Religión en el centro Josefina Aldecoa de Torre de Benagalbón. Conocido en redes sociales como Maestro Pedro, participa en el Congreso de la Asignatura de Religión Católica de Granada los días 19 y 20 de noviembre, con el panel sobre esta particular tándem: Reliflamenco.

Podcast: 
  

 

¿Hay religiosidad en el flamenco? ¿Qué relación tienen?
Sigue pareciéndonos raro relacionar el flamenco con el curriculum de la asignatura de Religión Católica en las escuelas. Se me ocurrió por necesidad. El contexto fue un claustro muy implicado que quiso incluir el flamenco en todas las áreas durante un curso, y Religión no podía ser menos. Se nos ocurrió introducir la desconocida faceta de la religiosidad que hay presente en el flamenco, algo palpable y latente en nuestras celebraciones y en nuestra sociedad. Y vino para quedarse y evolucionar, desde el 2007 hasta hoy, en que ya hablamos de Reliflamenco para ese área dentro de la asignatura.

¿A los jóvenes les suena el flamenco? ¿Atrae a esta generación de Rosalía y móviles?
Es cierto que cuesta acercarlos, pero artistas como Rosalía, que nombras, nos ayuda a través de ese poema de San Juan de la Cruz que ella ha adaptado a su música. Eso nos sirve para trabajar el flamenco, sus letras… También el contexto puede ayudar. En Totalán, cuna de Antonio Molina, donde la música tiene una significación muy importante, es más fácil que en poblaciones que han explotado demográficamente ahora. Pero, aparte de los clásicos, estos artistas actuales que dan pinceladas de flamenco nos ayudan a trabajarlo.

El flamenco tiene mucho de oración, porque bebe de la sociedad y en ella ha estado presente siempre la religiosidad.
Sí, ya el Concilio Vaticano II impulsa la música y las lenguas vernáculas y con ello posibilita que el flamenco y su música se trabajen también en la Liturgia: Misas flamenca, rocieras… Todo eso nos viene fenomenal como recursos. Con eso conseguimos darle un aprendizaje significativo, que parta de sus entornos. En cualquier lugar, las fiestas patronales se impregnan de la cultura, y la religiosidad popular va muy unida al flamenco, cuyo origen, además, está muy relacionado con nuestra fe y también con la religión islámica y la judía. Hay palos flamencos que son meramente religiosos: la toná, la saeta… y luego cada pueblo aporta algo. También lo vemos en el propio calendario litúrgico: la Navidad era ocasión para el cante en las ventas y cortijos, por ejemplo.

¿Y qué valores aporta el flamenco?
La declaración del flamenco como patrimonio inmaterial de la humanidad nos ha hecho valorarlo más y también exportarlo mejor. Es una ayuda para ser conscientes del valor de nuestro patrimonio cultural y cuidarlo. Y quién mejor que los niños para cultivar este aprecio por el flamenco y la religiosidad presente en él. 

Tus descubrimientos, ¿se pueden exportar a otros colegios, institutos? Porque han llegado incluso al extranjero…
Ha habido experiencias muy ricas de exportar este trabajo: una compañera docente de secundaria en Italia se puso en contacto para aplicarlo en su enseñanza, y realizamos juntos un proyecto común: del suelo al cielo, en el que los alumnos aprendieron de sus compañeros malagueños. Fue muy bonito. También se ha exportado a Venezuela y Perú.

¿Se puede uno acercar a la asignatura de Religión “flamencamente”?
Sí, y tiene mucho que ver con lo nuestro. Andalucía es la cuna del flamenco, y en otros lugares de España, a través de otras músicas, que son odas a María, etc. Todo eso se puede trabajar para la clase de Religión.

Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

Fuente: diocesismalaga.es