Mes: noviembre 2020

«El gran problema de la educación es que manda la ideología»

La LOMLOE ha sido aprobada por el Congreso y va camino de convertirse en la octava ley educativa de la democracia en España, a pesar de las muchas voces que llaman al diálogo antes de su aprobación definitiva. Carmen Velasco, delegada diocesana de Enseñanza, denuncia la forma en la que se ha tramitado esta norma.

¿Por qué éste no es el momento adecuado para tramitar una Ley de Educación?

El filósofo y pedagogo José A. Marina ha dicho en una entrevista reciente que es el momento menos oportuno, porque con la que está cayendo, lo que menos necesita el mundo educativo es meterse en una ley que nace para morir. ¿Por qué? Porque, por primera vez en la historia de la democracia, no se ha dialogado con nadie, no se ha convocado a la sociedad civil ni a los estamentos educativos.

¿A causa de la pandemia?

Es la manera de trabajar que tiene este gobierno, y la excusa de que “estamos confinados y no nos podemos mover” ha venido muy bien para decir «lo hacemos nosotros todo». Así, volvemos a tener sobre la mesa una ley ideológica que, cuando cambie el partido en el gobierno o cambien los partidos que apoyan a ese gobierno, haya que volver a cambiar la ley. Es muy triste, porque al final el mundo de la educación se ve obligado a «pasar» de la ley y a hacer lo mejor que puede su tarea: educar.

¿Qué derechos y libertades educativos y ciudadanos restringe esta ley en opinión de las voces que se han alzado en su contra?

Es un tema serio, porque con el concepto de «derecho a la educación pública» que aparece recogido en la ley se han «cargado» el derecho a la educación recogido en la Constitución. Lo que hay que garantizar es una plaza en un centro sostenido con fondos públicos. Se “cargan” además el que sean los padres quienes tienen derecho a elegir la educación. Porque es así, y no el Estado (el Estado lo que tiene es que hacer posible que los ciudadanos podamos desarrollar los derechos que están en la Constitución, poniendo los medios para ello). En cada país se han puesto medios distintos para ello. En España se puso el que existan centros concertados y que los padres puedan elegir lo que quieren. Si solo hay lentejas y lentejas, es muy difícil elegir otra cosa. Además, se puede entender (yo lo hago) que esta ley enfrenta a los poderes públicos con las familias, porque no decide la familia sino la administración dónde tiene que ir cada niño. Eso es muy serio. Y luego, no sé por qué, seguimos yendo contra la Educación Especial y la Escuela Diferenciada. Respecto a la primera, es indudable que hay niños que necesitan más apoyo y una atención personalizada. ¿Por qué se la vamos a quitar? Yo estoy por la integración, pero también por la especial, porque cada niño y cada niña necesita una cosa distinta. ¿Y por qué ir contra la diferenciada, cuando en el resto de Europa funciona bien para quien la quiere? Aquí seguimos con lo mismo: «Como a mí no me gusta, no dejo que te guste a ti». La amenaza es «quitemos los conciertos» de este tipo de educación, que no es mayoritaria, pero que hay familias que la eligen y están en su derecho. ¿Por qué esa cerrazón? Creo que en el nombre de una pretendida libertad se está atacando a la libertad de poder elegir dentro del marco que establece la Constitución.

Estas cuestiones afectan no solo a la enseñanza católica…

No, no. Afectan a la enseñanza. Porque aunque parece que es una ley contra la concertada, es una ley orgánica que modifica la anterior, la LOE, de hace 14 años, pero sin intentar mejorarla. Esta ley la corrige pero, desde mi punto de vista, no al alza, sino a la baja. Tenemos un índice de fracaso y abandono escolar alarmante, y en la ley no hay soluciones a esta situación. Y luego otro tema, el perfil de personas que queremos educar. Me ha preocupado mucho que en los preámbulos, eso que casi nadie se lee pero que es muy importante porque resume los objetivos de la ley, aparezca formar trabajadores, en vez de personas. Siempre me ha resultado «peligroso», aunque suene fuerte. Trabajar no es lo que te hace ser persona, y el trabajo depende de la persona que hay tras él. Y educar en unos determinados valores debería ser un derecho de los padres.

¿Está la Iglesia sola en esta reivindicación?

La Iglesia no está sola en esto, porque no es un tema solo de ella. Pero sí que tiene una obligación de ser voz. Se está movilizando mucha gente, colectivos que parecerían tener intereses distintos, pero es que el tema de la educación nos importa a todos. Y como afirmaba hace unos días el card. Omella, la mayoría de la sociedad pide un pacto educativo, que nos posibilite que, como pasa en otros países, cada vez que cambia el gobierno no cambie la ley. Aquí vamos a trompicones, y así no hay manera. Y luego, nos encontramos con que de lo que dice la ley a lo que llega al aula hay mucha diferencia, porque el profesorado impone el sentido común. La nueva ley deja a la asignatura de Religión sin alternativa, y ¿eso supone que los alumnos que la elijan van a tener más horas de clase? Ahí se producen una serie de desencajes de los principios educativos que se dice defender, como pasa con el Español. Si es verdad que eso no lo dice la ley, que lo demuestren; y si se trata de cambiar palabras, que las cambien. Este tema de la Religión está totalmente ideologizado, porque no presenta ningún problema. Como decía Omella al abrir la Plenaria de la Conferencia Episcopal Española: «defendemos la presencia de la asignatura de Religión. De hecho, en una sociedad tecnocrática en la que un pequeño virus nos ha desbordado, se hace más necesaria que nunca la enseñanza y el cultivo de la filosofía, de la teología y de la espiritualidad». Con esto me quedo.

¿Son esos los verdaderos problemas que tiene la educación?

Nos venden que el día que quitemos la Religión de la escuela y los conciertos educativos, estaremos mejor que Finlandia. Ha sido la tentación también de otros gobiernos, pero es que en este caso, es ya muy descarado. No preguntan. Y cuando dicen que preguntan, no preguntan tampoco. No se sientan a dialogar, a conocer. Es como si estuvieran en la luna. Si se sientan con la gente, y escuchan, conocerán la realidad educativa. Y que miren lo que está funcionando en otros países, para implementarlo.

¿Qué pasos se están dando ante esta ley por la sociedad?

Se ha creado una plataforma donde se reúnen colectivos muy distintos, luchando codo a codo, y se han movilizado personas que incluso no tienen nada que ver profesionalmente con el mundo educativo. Se le está pidiendo al gobierno que no corra tanto en este tema, que se siente, que escuche, que piense, que analice. Que no puede ser que ni la comunidad educativa ni la sociedad civil haya comparecido en trámite parlamentario. Y que la educación se haya convertido en moneda de cambio, como nos muestran; esa sensación de que «quitamos el español de Cataluña y nos aprueban los presupuestos» no puede ser más nefasta. Y esa sensación está.

La Iglesia tampoco está en contra de la escuela pública.

No, no. Ni tampoco lo está la concertada. Además, usamos mal los términos, porque pública es toda escuela sostenida con fondos públicos, sea de titularidad de la Junta, el Ministerio o de otras instituciones. Y para nosotros es fundamental que unos padres puedan elegir entre un centro de titularidad estatal o autonómico, uno de titularidad concertada o uno de titularidad privada. Que podamos elegir. Y hay que intentar acabar con la injusticia de que se «castiga» a los padres que llevan a sus niños a un centro concertado, haciéndoles pagar más por el comedor, el transporte, las actividades extraescolares… En Málaga tenemos casos flagrantes de centros en el mismo barrio atendiendo a las mismas familias, con esas diferencias, por el solo hecho de ser estatales o concertados. Eso no es social ni justo. Por eso, el gran problema que tiene la educación en España es que manda la ideología y no existe un pacto con el que todos suspiramos en el que nos pongamos de acuerdo en esos elementos fundamentales del sistema. Porque aunque la señora ministra diga que no, los hijos son de los padres. Y el derecho a elegir es de ellos.

Fuente: diocesismalaga.es

La Conferencia Episcopal sobre la nueva ley de educación

El Congreso de los Diputados ha aprobado, en primer término, la nueva Ley de Educación que continuará su trámite parlamentario en el Senado, antes de volver definitivamente al Congreso para su aprobación definitiva.

La Educación tiene un significado singular y relevante para la vida y el futuro de niños y jóvenes, de las familias y de la sociedad entera. Es el ámbito donde se contribuye a edificar el porvenir de una nación y su salud democrática. Por la gran inquietud que ha generado la formulación y la manera de tramitarse de la nueva ley, nos parece necesario ofrecer ahora algunas reflexiones:

  1. Antes de cualquier consideración queremos mostrar nuestro reconocimiento a todos los docentes que en este tiempo de pandemia están redoblando sus esfuerzos para seguir educando y formando a las nuevas generaciones. Es un trabajo silencioso, pero nos consta que se realiza con una dedicación personal y profesional que permite mantener la tarea escolar por encima de todo.
  2. Por ello, lamentamos en particular que se haya procedido a la tramitación de esta ley a pesar de las difíciles circunstancias causadas por la pandemia y con unos ritmos extremadamente acelerados. Ello ha impedido la participación adecuada de toda la comunidad educativa y de los diferentes sujetos sociales.Consideramos necesario insistir en que el verdadero sujeto de la educación es la sociedad, y, en primer lugar, las familias. No sería aceptable que el Estado pretendiera apropiarse de este protagonismo de la familia y de la sociedad -a cuyo servicio está llamado-, identificando el carácter público de la enseñanza con su dimensión organizativa de carácter estatal. No solo lo que es de titularidad estatal es público.  Con el papa Francisco queremos recordar la urgencia de un Pacto Educativo Global, que el Gobierno ha aplaudido de manera informal, y que significa privilegiar el camino del diálogo, de la escucha y del acuerdo, de modo que las propias posiciones ideológicas (todas ellas “confesionales”) no se conviertan en criterio de exclusión. En palabras del presidente de la CEE al inicio de esta A. Plenaria: “sería conveniente que de este pacto educativo pudiera concretarse una ley sólida que no sea objeto de debate con cada cambio de color político en el Gobierno”.
  3. Tras el camino recorrido durante la tramitación de la ley, vemos necesario pedir que esta ofrezca una mayor protección del derecho a la educación y la libertad de enseñanza, tal como se explicitan en el art 27 de la Constitución y en su interpretación jurisprudencial. Nos preocupa que esta ley introduzca limitaciones a estos derechos y libertades y, en primer lugar, al ejercicio de la responsabilidad de los padres en la educación de los hijos.Comprendemos y apoyamos los esfuerzos de las familias, plataformas y agentes sociales que en estos días se han movilizado en la defensa de estos derechos, y particularmente de los referidos a los alumnos con necesidades especiales.
  4. En este mismo sentido afirmamos, de nuevo, que la ley debería recoger la “demanda social” en todas las etapas del proceso educativo: libertad de creación de centros escolares, libertad de elección de centro y propuesta educativa, trato en igualdad de condiciones a los diversos tipos de centro, para lo cual es necesaria la gratuidad de la enseñanza sin discriminaciones.
  5. Lamentamos profundamente todos los obstáculos y trabas que se quieren imponer a la acción de las instituciones católicas concertadas. No es el momento de enfrentar entidades e instituciones educativas, sino de trabajar conjuntamente, en el espacio público, para ofrecer una educación adecuada a todos los niños, adolescentes y jóvenes de nuestro país.
  6. En diálogo con el Ministerio, la CEE ha recordado que no puede excluirse del ámbito escolar la educación de la dimensión moral y religiosa de la persona, para que ésta pueda crecer como sujeto responsable y libre, abierto a la búsqueda de la verdad y comprometido con el bien común, recibiendo para ello una formación integral. Por eso, ha propuesto que la enseñanza religiosa escolar quede integrada en un área de conocimiento común para todos los alumnos, en un modo que no genere para nadie agravios comparativos. Y ha recordado que esta asignatura no debe ser considerada ajena al proceso educativo, sino que ha de ser comparable a otras asignaturas fundamentales.Lamentablemente la propuesta hecha por la CEE no ha recibido respuesta por parte del Ministerio. De hecho, el texto legislativo aprobado suprime el valor académico de la evaluación de la asignatura de Religión, y deja a los alumnos que no cursen esta asignatura sin una formación con contenido escolar.Queremos recordar que no es aceptable la descalificación de esta asignatura o del trabajo de sus profesores como adoctrinamiento. Al contrario, respeta el conjunto de exigencias propias de su presencia en el ámbito escolar, relativas a la metodología o al estatuto del profesorado. Es escogida con buenas razones por una mayoría de familias, y reconocida en su contribución a la educación integral de la persona y su compromiso en la sociedad. De hecho, está presente en la mayoría de los sistemas educativos europeos.
  7. La Iglesia ha desarrollado una gran tradición educativa, que ha sido y deseamos que siga siendo una riqueza de nuestra sociedad. Más allá del debate sobre una ley, es consciente de la necesidad de seguir defendiendo la inclusión escolar y educativa de la enseñanza religiosa escolar como integrante del ámbito de una necesaria educación moral. Y, como Pueblo de Dios, en todos sus miembros, seguirá trabajando para hacer posible el crecimiento, la libertad y la pluralidad de la propuesta educativa para servir así al bien de los alumnos, las familias y toda la sociedad.

Madrid 20 de noviembre de 2020

Fuente: conferenciaepiscopal.es

#ReliEsMas, un grito de justicia que resuena en Twitter

El movimiento #ReliEsMas ha vuelto a colocar su mensaje a favor de una ley educativa integradora en el Trending Topic de la red social Twitter.

Bajo el lema “Por el #PactoEducativoGlobal” y “La escuela #ConReliEsMas”, los promotores de esta iniciativa han subrayado la importancia de consensuar una ley para varias generaciones en la que sistema educativo permita a los escolares alcanzar el desarrollo integral de cada uno de ellos atendiendo a sus convicciones y creencias. Esta es la cuarta ocasión en la que el clamor popular contra la LOMLOE se hace oír en las redes sociales y consigue ser trending topic. Hasta el momento, la ministra ha evitado todo tipo de diálogo institucional, impidiendo incluso la participación de la sociedad civil y de la comunidad educativa en el debate de las enmiendas. El malestar es por tanto muy elevado y así se ha expresado en las redes sociales a lo largo de estas últimas semanas.

#ReliEsMas nació en el mes de mayo auspiciada por profesores, familias, asociaciones, movimientos y medio centenar de delegaciones diocesanas de Enseñanza, entre ellas la de Málaga, con el objeto de defender el derecho de los padres a educar a sus hijos en sus propias convicciones religiosas. No se trata de un privilegio sino de un derecho plenamente humano que nadie puede desactivar alegremente por razones espurias. Siendo la asignatura de Religión una causa siempre cuestionada por determinados sectores políticos, #ReliEsMas pretende presentar un discurso propositivo, integrador y que genere un marco estable en la  nueva ley educativa del gobierno de coalición. Con un nuevo pacto educativo se solucionaría el eterno problema de un país que no acierta a consensuar el modelo escolar que quiere, en definitiva un país que no tiene claro qué tipo de persona y ciudadano necesita la sociedad del siglo XXI.

LOMLOE: ley anti- europea

Repetidamente la ministra Celaá ha defendido que la religión se debe limitar al ámbito de la “intimidad”, algo que compromete a la socialista puesto que demuestra un total desconocimiento sobre la carga curricular de la propia asignatura. La enseñanza de Religión en la escuela no es adoctrinamiento en la fe, sino una propuesta sistemática de conocimiento reglado similar al de otras asignaturas del currículo que, hoy más que nunca, fortalece el respeto a la diversidad cultural y confesional en un país cada vez más plural. #ReliEsMas reivindica la necesidad de considerar la enseñanza de las religiones en línea con la mayoría de los modelos educativos de Europa: con carga lectiva suficiente, con alternativa curricular y con plena evaluabilidad académica. Si la ministra no atiende estos “mínimos”, se entiende que “ningunearía” a la mayoría de las familias españolas que siguen optando por esta propuesta formativa año tras año. A los ojos de esta plataforma, la LOMLOE debería  buscar, no la desestabilización de la asignatura, sino su adecuado encaje para que se respete el derecho fundamental de la educación integral en un contexto democrático. Organizaciones como  la UNESCO, la OSCE, el Consejo de Europa y la OCDE asumen la necesidad de contemplar el conocimiento de la diversidad de cosmovisiones y creencias en la escuela y de contextualizar dicha relación en un marco compartido de respeto y tolerancia a la diversidad religiosa y de creencias. Dicho esto, #ReliEsMas entiende que la enseñanza de la religión no puede ser un elemento segregado, disminuido o sobrante en el sistema educativo español.
Recientemente, el movimiento #ReliEsMas se adhirió a la campaña MasPlurales para significar el desencanto entre otras cosas por la actitud de Isabel Celaá que, en vez de reunir voluntades para encontrar soluciones de consenso, ha rechazado todo tipo de diálogo, desoyendo la voz de cientos de miles de familias que se sienten agraviadas por el trato que reciben en su Ley. Sus integrantes insistirán en todas sus iniciativas en blindar la libertad de las familias para educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones y no conforme a las del gobierno de turno.

PRÓXIMAS INICIATIVAS

Desde #ReliEsmas agradecen a todas las personas, asociaciones, movimientos e instituciones que se han sumado a su reivindicación, e invitan a asumir las iniciativas que se pudieran plantear a partir de este momento para seguir defendiendo una escuela de todos y para todos.

Fuente: DiocesisMálaga